Apurímac, 11 setiembre 2026.- China, a través de las redes sociales de su embajada en Perú, aseguró que el hemisferio occidental no es el “patio trasero” de nadie, pues los países de América Latina tienen el derecho de elegir libremente a sus socios partiendo de sus propios intereses nacionales.
Este mensaje fue la manera de China de responder a las recientes provocaciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, quien está de gira por Colombia, Ecuador y Perú.
Además de la defensa de la soberanía, esta serie de publicaciones tuvo el objetivo de presentar a China como un actor beneficioso para América Latina, a diferencia de EEUU. Por ejemplo, la embajada china destacó que su país nunca interfiere en los asuntos internos de otros Estados, ni les exige tomar bando por nadie en particular.
De igual forma, “la cooperación entre China y América Latina no está dirigida contra terceros y tampoco debe estar sujeta a interferencias de terceros”.
En cuanto al futuro, la embajada está confiada de que las relaciones China-América Latina se profundizarán, independientemente de cómo evolucione la situación internacional. Es probable que esto termine sucediendo, ya que ni siquiera el ascenso al poder de Gobiernos sumisos a Washington ha sido suficiente para frenar el acercamiento de la región con el gigante asiático.
Marco Rubio cuestionó la presencia china en Latinoamérica
Las contundentes declaraciones de China fueron una reacción a la campaña que en su contra ha emprendido EEUU, la cual tuvo su último capítulo en la visita de Marco Rubio a Sudamérica. En vísperas de su reunión con Daniel Noboa y Keiko Fujimori, el secretario de Estado publicó una columna en distintos diarios de Colombia, Ecuador y Perú, entre ellos El Comercio.
Aquí, Rubio denunció que “durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado a nuestra región con promesas que esconden sus prácticas predatorias”. De acuerdo con él, detrás del discurso chino se esconden contratos poco transparentes, endeudamientos insostenibles, explotación de trabajadores, amenazas a la privacidad de datos y destrucción ambiental.
Rubio también explica que la presencia de empresas estatales chinas en América Latina es perjudicial para su soberanía, señalando que “cuando los activos críticos de un país quedan bajo la propiedad o el control de otra nación, los países pierden su derecho sagrado a decidir su propio destino”. Estos enunciados refuerzan la narrativa de que China sólo ayuda a los países del Sur Global para saquear sus recursos naturales.
Es así que, ante la “opresión” del gigante asiático, Rubio presenta a EEUU como la alternativa ideal para Latinoamérica. En palabras del secretario de Estado, las empresas estadounidenses invierten de forma directa en las economías nacionales, desarrollando la fuerza de trabajo local y facilitando el crecimiento económico. Esto es posible gracias a que EEUU ofrece tecnología de confianza y contratos claros, los cuales respetan la independencia de los países.
Irónicamente, Rubio comenta que EEUU sólo busca asegurar que el futuro de la región siga estando bajo el control soberano de cada país. “Cada nación de nuestra región tiene el derecho soberano de elegir a sus socios. Pedimos tan solo que la elección se haga con transparencia absoluta, y que la totalidad de sus términos sean visibles para el público”.
Perú, país de especial interés para EEUU y China
A lo largo de la columna de Rubio es evidente un particular interés por asentar la influencia estadounidense sobre Perú. Por ejemplo, el secretario de Estado expresa que mientras el Partido Comunista Chino pasa por alto los marcos legales peruanos, EEUU ofrece inversiones abiertas impulsadas por el mercado que preservan la propiedad peruana.
Esto no es para menos, ya que Perú, por su posición geográfica, se ha vuelto un puente clave para el comercio entre los continentes americano y asiático. De igual modo, el país cuenta con amplias minas de cobre, las cuales han recibido importante inversión china en los últimos años.
Ante la presión estadounidense, China hizo múltiples guiños a Perú en el mismo comunicado en el que reiteró su apoyo a la soberanía latinoamericana. En primera instancia, la embajada china destacó que su Gobierno no le pide visa a los peruanos para viajes de turismo, a diferencia de otros países que utilizan las visas como herramienta de presión política.
Respecto a los intercambios económicos, el gigante asiático ha sido por 12 años consecutivos el máximo socio comercial de Perú, mientras que el país sudamericano se ha vuelto el tercer mayor exportador de América Latina hacia China. Esto ha sido posible debido a la firma de un tratado de libre comercio entre ambos países en abril de 2009.
Finalmente, la embajada reitera que el stock de la inversión china en Perú “supera los 30 mil millones de dólares, trayendo oportunidades de desarrollo, empleo, ingresos fiscales, superávit comercial y reservas internacionales, sin generar ni un centavo de deuda”. Pese al gran tamaño de sus inversiones, China reconoce que ellas deben estar bajo la jurisdicción del Estado peruano.
El interés de Xi Jinping por expandir su influencia en Latinoamérica no es nuevo. Prueba de ello está en que él, desde 2014, propuso la construcción de la Comunidad de Futuro Compartido China-América Latina y el Caribe. Bajo este marco, China oficialmente busca estrechar los lazos con la región bajo la premisa de “beneficios mutuos y ganancias compartidas”.
En los últimos años el acercamiento ha proseguido incluso con Gobiernos de ultraderecha sumisos a EEUU. Un claro ejemplo se tiene en el viaje oficial del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, a China en agosto de 2026.
Durante esta visita, y en pleno Gran Palacio del Pueblo, ambos Gobiernos firmaron siete acuerdos que abarcaron desde la transformación digital hasta el comercio. En ese mismo mes, el canciller de Chile, Francisco Pérez Mackenna, viajó a China con el fin de atraer inversiones a su país.
En última instancia, por más alineado que un país esté a EEUU, hoy día se vuelve obligatorio voltear hacia China gracias a su enorme economía y sus trascendentes avances tecnológicos. Por su parte, China busca consolidarse como una verdadera alternativa a EEUU en el plano internacional, razón por la cual no recurre a una retórica belicista, sino a una fundada en la defensa de la soberanía, la paz, la igualdad, la cooperación para el desarrollo, la integridad territorial y la no intervención.
Fuente: Diario Red