Apurímac, 11 setiembre 2026.- El director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac, Fritz Navedo, afirmó que el Club Unión no está registrado como patrimonio cultural en el Ministerio de Cultura, poniendo fin a una engañosa narrativa montada hace años, y por lo tanto, no se podía demoler ni tocar un ladrillo de la vetusta construcción, hoy en completo abandono.
Navedo brindó declaraciones durante una entrevista telefónica ofrecida a Titanka Noticias donde se abordó la situación legal del mencionado local ante la anunciada remodelación de la plaza de armas por la gestión del alcalde Raúl Peña que es rechazada por un amplio sector de la población y cuestionada por los dos principales colegios profesionales de la región (Arquitectos e Ingenieros).
"El predio denominado Club Unión Abancay del distrito y provincia de Abancay, no se encuentra declarado como monumento integrante del Patrimonio de la Nación, en tal sentido no está bajo los alcances de la Ley N.° 28296 Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación y su Reglamento aprobado mediante Decreto Supremo N.°011-2006-ED.", refirió Navedo, tras leer la primera conclusión del Informe N.° 000131-2026-DDC-APU-RMN/MC del 8 de setiembre del año en curso y dirigido a su persona en su calidad de director de la entidad.
Líneas más adelante, el documento oficial vuelve a señalar: "El inmueble ubicado entre las calles Avenida del Malecón (actual avenida Mariño) y jirón Puno, distrito y provincia de Abancay, departamento de Apurímac, denominado "Club Unión Abancay", no se encuentra declarado monumento histórico, ni tampoco de valor monumental, no integra Zona Monumental ni Ambiente Urbano Monumental, por lo que no forma parte de los bienes integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación".
"Tampoco no obra en el archivo de esta dirección trámite alguno respecto a autorización para colocación de panel en la fachada del inmueble", concluye el mencionado informe técnico.
La mentira de Peña
Haciendo memoria. En la última audiencia pública convocada por la municipalidad, el alcalde Peña manifestó a los asistentes sobre sus intenciones de intervenir la plaza de armas y que el Club Unión lo convertiría en un gran museo donde se muestre la historia del pueblo Abancay, argumentando, además, que dicho local estaba declarado como patrimonio histórico.
Con este ofrecimiento, el alcalde abanquino se olvidó por completo de su compromiso de campaña en las pasadas elecciones. En esa oportunidad, el entonces candidato de Alianza para el Progreso, prometió que recuperaría la plaza de armas, demolería el Club Unión y habilitaría el cuarto lateral hoy ocupado por varias propiedades privadas.
La mentira oficialista sería desmontada por el informe de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Apurímac, sin que hasta el momento la autoridad edil se haya pronunciado al respecto.
Dirigentes rompen letrero
La mañana del último jueves, un grupo de dirigentes que se desplazó hasta la plaza de armas alertados por el posible ingreso de maquinaría pesada para el inicio de los trabajos de demolición llegaron hasta la esquina de las calles Cusco y Puno con el propósito de impedir el paso de un cargador frontal.
Antes de eso, no dudaron en tirarse abajo el letrero que estaba colocado en el frontis del Club Unión y que supuestamente lo declaraba "patrimonio cultural", tras tomar conocimiento de su verdadera condición legal.
"Esta edificación (Club Unión) no está considerada en ningún sector del Estado, mucho menos en el Ministerio de Cultura como patrimonio cultural...no tiene ninguna resolución ministerial, es una gran mentira, una estafa al que han recurrido autoridades y personas interesadas para seguir especulando y usurpando territorio del pueblo abanquino. El terreno donde se ha levantado este edificio, pertenece al pueblo de Abancay, pertenece a la Municipalidad Provincial de Abancay que en 1919 en medio de compadrazgos (trasnochados) cedieron los terrenos a este club", comentó un dirigente presente en el lugar.
Empecinado en destruirla
Pese al rechazo de la población, la no socialización del proyecto arquitectónico, así como el pedido de los colegios profesionales para que se ejecute un proyecto integral que incluya la habilitación del cuarto lateral y no solo una intervención parcial, el burgomaestre abanquino está empecinado en tumbarse las áreas verdes, las losetas y posiblemente la glorieta, justificando que culminará los trabajos en menos de 90 días, a pesar que el expediente técnico señala 120 días calendario.
"Lo que está haciendo Raúl Peña es provocar y generar un enfrentamiento social innecesario. Vamos a defender la integridad de la plaza, porque nada garantiza que esta obra sea culminada antes de fin de año. Lo que debe hacer este señor, es dejar todo saneado, el expediente técnico sin observaciones para que las nuevas autoridades lo ejecuten", comentó otro dirigente que cuestionó la actitud del alcalde y el silencio cómplice de sus regidores y funcionarios. (P.P.D)