Apurímac, 19 febrero 2026.- La elección de José María Balcázar como presidente del Congreso de la República marcó un giro frente a la expectativa inicial que colocaba a María del Carmen Alva como favorita.
En una votación ajustada y atravesada por negociaciones de último momento, el Parlamento optó por un perfil que, para varios bloques, resultaba “menos polarizante” y más funcional en un escenario de fragmentación extrema.
La decisión no solo define la conducción del Legislativo, sino que también impacta en la línea de sucesión constitucional, en un momento en que la estabilidad política depende en gran medida de equilibrios internos dentro del propio Congreso.
Fragmentación y cálculo político
El Congreso actual opera sin mayorías sólidas. Las bancadas negocian voto a voto, y cualquier candidatura requiere construir alianzas transversales. En ese contexto, la figura de Alva generaba resistencias en sectores que recordaban su anterior gestión al frente del Parlamento, caracterizada por confrontaciones públicas y episodios polémicos que erosionaron consensos.
Aunque contaba con respaldo dentro de su agrupación, su perfil despertaba anticuerpos en bancadas de izquierda y afines. Otro elemento que pesó en la decisión fue el desgaste acumulado alrededor de la figura de Alva. Su historial político, marcado por controversias y acusaciones de conducta agresiva en el hemiciclo, se convirtió en un argumento recurrente entre quienes cuestionaban su retorno a la presidencia del Congreso.
En un Parlamento que atraviesa una crisis de legitimidad ante la opinión pública, varios legisladores evaluaron que elegir un perfil menos confrontacional podía ayudar a contener tensiones y proyectar una imagen de mayor estabilidad institucional.
Negociaciones y resistencias
Durante las horas previas a la votación circularon versiones sobre intensas negociaciones entre bancadas para asegurar apoyos. Sin embargo, las conversaciones no lograron consolidar un bloque lo suficientemente amplio en favor de Alva.
Balcázar terminó capitalizando ese escenario de dispersión, sumando respaldos de grupos que, más que apostar por afinidad política, priorizaron la viabilidad de una mayoría.
Una elección que redefine el equilibrio interno
La designación de José María Balcázar Zelada no implica necesariamente una recomposición estructural de fuerzas, pero sí refleja cómo, en un Congreso fragmentado, el perfil personal puede ser determinante. Más que una victoria ideológica, su elección parece responder a un cálculo de gobernabilidad interna.
En un Parlamento donde las mayorías son volátiles y las alianzas circunstanciales, la presidencia no se define solo por respaldo partidario, sino por la capacidad de generar el menor nivel posible de rechazo.
En las horas previas a la votación que definió a María del Carmen Alva como presidenta del Congreso y, por extensión, presidenta interina del Perú, la actividad en los pasillos del Legislativo fue frenética. Acción Popular, el partido al que pertenece Alva, se embarcó en una ronda de conversaciones con bancadas clave para inclinar la balanza a su favor. La fragmentación del Parlamento, sin un bloque dominante, obligó a una estrategia de alianzas que resultó crucial para el desenlace.
Las negociaciones incluyeron diálogos con agrupaciones como Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Avanza País y Renovación Popular. Así lo reconoció el congresista Luis Aragón, quien explicó que, a pocas horas de la sesión, los acuerdos aún no estaban cerrados y las conversaciones seguían abiertas.
“Se está conversando con Fuerza Popular, también con Alianza para el Progreso, con Avanza País y otras bancadas, incluso con Renovación Popular. Hay una rueda de negociaciones y conversaciones en marcha con todos ellos", afirmó Aragón en diálogo con Exitosa.
El historial conflictivo de María del Carmen Alva en el Congreso
La trayectoria de María del Carmen Alva en el Congreso estuvo marcada por una serie de episodios conflictivos que generaron rechazo en diversos sectores políticos. Uno de los hechos más recordados ocurrió durante una sesión del Pleno en agosto de 2022, cuando la entonces congresista tomó del brazo y jaló a Isabel Cortez en medio de una acalorada discusión.
La escena, registrada en video, derivó en una disculpa pública de Alva, quien reconoció: “Hace unos momentos tuve una reacción inadecuada con la congresista Isabel Cortez en el Hemiciclo del Congreso. Quiero pedir disculpas públicas a ella y todo el país. No estuve bien”.
Las denuncias por comportamientos agresivos no se limitaron a este incidente. El congresista Darwin Espinoza relató a la prensa que Alva insultó a colegas de bancada, utilizando términos racistas y ofensivos, como llamar “indio” a un legislador en un evento del partido. Espinoza también aseguró que la expresidenta del Congreso amenazó con “destruir” a quienes se oponían a su liderazgo.
La relación de Alva con la prensa también fue tensa. En una ocasión, fue captada increpando al periodista Jimmy Chinchay y señalándolo con el dedo, mientras le reclamaba por lo que consideraba una mala cobertura informativa. Además, durante debates parlamentarios, como el de la bicameralidad, se la observó presionando físicamente a la congresista Francis Paredes para influir en su voto.
La suma de estos episodios alimentó el escepticismo sobre su candidatura y dio argumentos a quienes se oponían a su llegada a la presidencia del Congreso.
Exministro de Castillo acusó a Alva de solicitar ministerios a cambio de respaldo
En noviembre de 2025, el exministro de Defensa Walter Ayala hizo pública una acusación que involucró a María del Carmen Alva en negociaciones con el gobierno de Pedro Castillo. Según Ayala, la entonces presidenta del Congreso habría solicitado la entrega de dos ministerios a cambio de que el Parlamento permitiera que Castillo permaneciera en el poder hasta 2026.
El propio Pedro Castillo ratificó estos señalamientos durante su declaración en un juicio oral, detallando que el pedido de Alva ocurrió durante una visita oficial a la Ciudad Bicentenario en Ancón. Castillo relató que Alva insistió varias veces en la necesidad de que se le otorgaran dos carteras ministeriales y, ante la negativa, solicitó que el gobierno no afectara los intereses de los agroexportadores de Ica, sector en el que trabaja su esposo.
Frente a estas acusaciones, María del Carmen Alva rechazó de manera tajante los hechos y anunció una querella por difamación. Negó que existiera algún tipo de conversación o negociación con Castillo, y subrayó que siempre mantuvo una posición opositora a su gobierno.
El rol de María del Carmen Alva ante el caso Los Niños
Durante su gestión parlamentaria, María del Carmen Alva sostuvo una postura crítica respecto a la relación de algunos integrantes de Acción Popular con el gobierno de Pedro Castillo. Sin embargo, salieron a la luz mensajes que revelan su conocimiento temprano sobre las gestiones de sus colegas para obtener cargos públicos y contratos en ministerios clave.
Chats entre Alva y el entonces vocero de la bancada, Carlos Zevallos, intercambiados en octubre de 2021, muestran que ambos estaban al tanto de las visitas de miembros del partido a Palacio de Gobierno para presentar hojas de vida de militantes.
En la conversación, Zevallos manifestó su molestia por la difusión de su presencia en Palacio, mientras que Alva le expresó su descontento por no haber sido informada de estas gestiones. La comunicación reflejó un ambiente interno tenso y la existencia de facciones dentro de Acción Popular.
La revelación de estos mensajes se produjo poco después de que la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales aprobara una denuncia contra seis legisladores del partido por presuntos delitos de organización criminal y tráfico de influencias, en el marco del caso conocido como ‘Los Niños’. El informe recomendó suspender a los congresistas implicados hasta que el Poder Judicial determine su responsabilidad.
El episodio expuso la compleja red de intereses y desconfianzas en el seno de Acción Popular, así como las dificultades de Alva para mantener el control interno en medio de uno de los mayores escándalos de tráfico de influencias en el Congreso.
Fuente: Infobae