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¿Acuerdo o conflicto? Irán y Estados Unidos continuarán las negociaciones nucleares la próxima semana

Tercera ronda en Ginebra sin resultados concretos. Tras tres horas de intercambios indirectos y sin anuncio, las delegaciones acordaron una pausa. El canciller de Omán habló de “un avance significativo”.

¿Acuerdo o conflicto? Irán y Estados Unidos continuarán las negociaciones nucleares la próxima semana

Apurímac, 27 febrero 2026.- Las delegaciones de Irán y Estados Unidos cerraron este jueves la primera tanda de la tercera ronda de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en Ginebra sin anuncios de resultados concretos, tras tres horas de intercambios en un contexto marcado por el aumento de la presión política y militar de Washington.

El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, confirmó que las partes decidieron hacer una pausa y retomar los contactos la próxima semana“. “Se están llevando a cabo esfuerzos con determinación inquebrantable y espíritu constructivo, en un contexto de apertura sin precedentes por parte de los negociadores a ideas y soluciones novedosas e innovadoras”, señaló en declaraciones difundidas por la agencia estatal omaní ONA.

Asimismo el canciller de Omán destacó que ambas partes “lograron un avance significativo”.

La primera sección de las conversaciones se extendió durante tres horas en la residencia del embajador omaní. Las conversaciones son indirectas: las delegaciones no dialogan cara a cara, sino que intercambian mensajes a través de Al Busaidi, cuyo país actúa como intermediario desde el inicio del nuevo ciclo de contactos. Antes de la apertura formal, el canciller se reunió por separado con cada parte para analizar una propuesta presentada por Teherán.

La reunión se produce bajo la advertencia explícita del presidente estadounidense, Donald Trump, quien en los últimos días reiteró que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear y que su gobierno evalúa “otras herramientas” si la vía diplomática fracasa. Días atrás, Washington desplegó en Oriente Medio el mayor contingente militar en décadas, con portaaviones, destructores y aeronaves de combate en la región.

Reunión “sin pretextos”

La delegación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, quien ya había mantenido un encuentro previo con su par omaní para exponer los ejes de la oferta. Según aseguró la agencia estatal IRNA, el documento entregado a Washington “elimina todos los pretextos” de Estados Unidos respecto del carácter pacífico del programa nuclear iraní y permitiría medir la “seriedad” de la otra parte.

Por el lado estadounidense, el equipo está liderado por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y por Jared Kushner, asesor y yerno del presidente. Ambos mantuvieron encuentros separados con Al Busaidi para recibir la propuesta iraní y formular observaciones.

A diferencia de ciclos anteriores, esta ronda cuenta con la presencia en Ginebra del director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi. Según informaciones procedentes de medios iraníes, Grossi se desplazó entre las salas donde se encuentran las delegaciones para abordar aspectos técnicos vinculados a un eventual sistema de verificación e inspecciones.

El Ministerio de Exteriores de Omán confirmó que Al Busaidi y Grossi abordaron “asuntos técnicos” vinculados a la verificación y a la necesidad de garantizar inspecciones “transparentes y creíbles” en caso de alcanzarse un acuerdo. Estados Unidos ha planteado que cualquier entendimiento incluya no sólo compromisos políticos sobre los niveles de enriquecimiento de uranio, sino también disposiciones detalladas sobre controles y supervisión internacional.

La cuestión del desarme

Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqaei, insistió en que la ronda en Ginebra está “centrada en el asunto nuclear” y descartó que se estén negociando otros temas, como el programa de misiles balísticos o cuestiones de política interna. “Las contradicciones no ayudan a hacer avanzar el proceso diplomático”, afirmó, en referencia a declaraciones recientes de funcionarios estadounidenses.

Esa delimitación contrasta con la posición que sostiene Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que las conversaciones deberán abordar también el desarrollo de misiles iraníes. Rubio reiteró que, aunque Teherán no estaría enriqueciendo uranio al nivel necesario para fabricar un arma nuclear, “siempre intenta reconstruir elementos” de su programa.

Rubio indicó además que Irán se ha negado hasta el momento a tratar ese tema dentro de estas negociaciones, pero agregó que “tarde o temprano” tendrá que hacerlo, puesto que esas armas están “diseñadas exclusivamente” para atacar a Estados Unidos. Teherán, que afirma haber limitado el alcance de sus misiles a 2.000 kilómetros, respondió que esas afirmaciones son “grandes mentiras”.

En las horas previas al encuentro, la administración estadounidense anunció nuevas sanciones contra individuos y entidades presuntamente vinculadas, según Washington, a la exportación de petróleo y al desarrollo de misiles en Irán. Las medidas se suman a las restricciones ya vigentes y forman parte de la estrategia de presión paralela a la negociación.

En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, Trump reiteró que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear y aseguró que Teherán mantiene “ambiciones siniestras”, acusaciones que fueron rechazadas por las autoridades iraníes como parte de una “campaña de desinformación”.

Una “oportunidad histórica”

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó este jueves que su país no busca “en absoluto” dotarse de armas nucleares y recordó que el líder supremo, Ali Jamenei, ya se ha pronunciado en contra de ese objetivo. Según Pezeshkian, incluso desde un punto de vista doctrinal no estaría permitido avanzar en esa dirección, al tiempo que advirtió que si Irán es atacado “surgirán otros cien” dirigentes y que el país responderá si se ve agredido.

Por su parte, Araqchí sostuvo que un acuerdo está “al alcance de la mano” y calificó la instancia como una “oportunidad histórica”. El jefe de la diplomacia iraní subrayó, no obstante, que “el éxito de estas negociaciones depende de la seriedad de la otra parte y de su capacidad para evitar comportamientos y posiciones contradictorias”. Pezeshkian consideró que el proceso podría permitir salir de una situación de “ni guerra ni paz”.

Tras la pausa anunciada por Omán, no hubo comunicados conjuntos ni detalles sobre avances específicos en los puntos en discusión. A pesar de las divergencias, el mediador omaní Al Busaidi describió el clima de la jornada como marcado por una “apertura sin precedentes” a “ideas y soluciones novedosas e innovadoras”.

El mediador adelantó que se prevé una reunión de “nivel técnico” la próxima semana en Viena, destinada a profundizar en aspectos operativos vinculados a un posible acuerdo. Hasta el momento, sin embargo, la primera tanda de esta tercera ronda cerró sin anuncios de entendimiento, en medio de un clima de presión diplomática y militar que acompaña el proceso.

El resultado de este nuevo ciclo de negociaciones será determinante para definir si ambas partes logran encauzar sus diferencias por la vía diplomática o si la confrontación retórica y las medidas de presión derivan en una nueva escalada militar en la región. Un intento previo de diálogo colapsó cuando Israel atacó a Irán en junio del año pasado, lo que inició una guerra de 12 días en la que Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes.

A pesar de que la operación estadounidense, denominada “Martillo a la Medianoche”, fue presentada por el presidente Trump como suficiente para neutralizar la capacidad de enriquecimiento del país persa la presión sobre Irán por su presunto arsenal nuclear se ha mantenido. En un mensaje televisado posterior al ataque, el magnate había asegurado que las principales instalaciones habían sido “completa y totalmente destruidas”.

Emile Hokayem, analista de seguridad en Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS por sus siglas en inglés), señaló a AFP que “la región parece esperar una guerra en este punto”. Añadió que varios países de Oriente Medio presionaron en enero “para convencer a Estados Unidos” de no atacar a Irán y que existe “mucha aprensión” ante la posibilidad de que un eventual conflicto sea de mayor escala que el anterior.

Fuente: Página12 

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