Apurímac, 30 enero 2026.- El presidente Donald Trump ha vuelto a enfocar su atención en Irán, a quien amenaza con más ataques militares “con gran poder, entusiasmo y propósito”.
Insinuó que habría ataques si Irán no accedía a varias exigencias, incluido un acuerdo para poner fin a su programa de enriquecimiento nuclear. “El tiempo se acaba” para que Irán negocie un acuerdo así, advirtió Trump el miércoles.
Trump —e Israel— podrían sentirse tentados a atacar en este momento con el objetivo de, en última instancia, derrocar al tambaleante régimen iraní y tal vez cambiar el equilibrio de poder en Medio Oriente, dicen expertos y analistas. Sin embargo, dado lo que está en juego para el régimen de Irán, los riesgos de una conflagración regional son reales, señalan.
En los ataques de junio contra Irán y en la rápida incursión realizada este mes en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, Trump ha demostrado que le gusta que las acciones militares sean breves y limitadas. En ambos casos evitó una implicación u ocupación militar extensa, que sería inaceptable para sus seguidores del movimiento MAGA.
“A Trump le gustan las operaciones de bajo costo y alto impacto”, dijo Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group. “En cuanto a Irán, podría tener un alto impacto, pero no a bajo costo”. Trump, señaló, está dudando.
“Está intentando usar amenazas para forzar a Irán a someterse, pero no creo que funcione”, dijo Vaez. “Hablamos de un régimen que está acorralado y es propenso a actuar de manera temeraria, ya sea contra su propio pueblo o contra sus enemigos en la región”.
La República Islámica se encuentra en un momento débil pero peligroso, luego de haber reprimido protestas masivas en el país. Jura que si es atacada, responderá con gran fuerza contra Estados Unidos, Israel y los aliados de Estados Unidos en la región.
Irán dijo que el número de muertos en las protestas era de 3117, pero grupos de derechos humanos afirman que esa cifra es muy inferior a la real. Dicen que, una vez que se levanten los cortes de internet, lo más probable es que las cifras aumenten significativamente.
Incluso después de los ataques de junio, se considera que Irán es capaz de atacar objetivos estadounidenses y aliados en toda la región, incluidos Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Las fuerzas armadas de Irán están preparadas, “con los dedos en el gatillo”, para “responder inmediata y poderosamente” a cualquier agresión por tierra o mar, dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi. El miércoles volvió a pedir la reanudación de las negociaciones con Estados Unidos sobre la cuestión nuclear, actualmente estancadas.
Funcionarios iraníes han pedido ayuda en los últimos días a diplomáticos de Arabia Saudita, Catar y Egipto, intentando retomar las conversaciones con Estados Unidos y evitar una acción militar.
Los Estados árabes influyeron para persuadir a Trump de que desistiera de una acción militar hace tres semanas, pero ahora, después de Venezuela, Trump tiene más fuerzas en la región y más opciones militares.
Las amenazas de Irán deben tomarse en serio, dijo Suzanne Maloney, experta en Irán que dirige el programa de política exterior de la Brookings Institution. “Nadie puede asumir que Irán no responderá y probablemente lo hará como lo hizo en sus propias calles, y lo hará de la forma más fea y violenta posible”, dijo. Trump, añadió, “no quiere entrar en un conflicto prolongado con Irán”.
Al mismo tiempo, dijo, Trump se ha creado un dilema. Al prometer actuar en apoyo de los manifestantes iraníes contra el régimen, ha creado expectativas y ha puesto en juego su credibilidad.
“Con su incitación a los manifestantes iraníes en las redes sociales y su envío de las fuerzas armadas a la región, casi está obligado a actuar”, dijo Maloney, refiriéndose a la reciente acumulación de fuerzas estadounidenses en la región.
Trump “sin duda está bajo presión para hacer algo, especialmente cuando Irán, el viejo adversario, está débil”, coincidió Sanam Vakil, directora del programa de Medio Oriente y el Norte de África de Chatham House en Londres. “Muchos de los que rodean a Trump están ávidos de este momento y piensan que sería estratégicamente miope dejarlo pasar, esta oportunidad de cambiar el equilibrio de poder en Medio Oriente”.
Trump “huele debilidad” en el régimen, dijo Vakil, “y algunos temen que si no actúa ahora, mediante presiones o un ataque militar, perderá un momento clave”.
Las exigencias de Estados Unidos a Irán, en todo caso, han aumentado. Washington está presionando para que se ponga fin de forma permanente al enriquecimiento de uranio y se eliminen todas las reservas actuales de Irán; para que se limite el alcance y el número de misiles balísticos de Irán; y para que se ponga fin a todo el apoyo a los grupos aliados en Medio Oriente, incluidos Hamás, Hizbulá y los hutíes que operan en Yemen.
Es probable que la totalidad de estas exigencias resulte inaceptable, señaló Vaez. “Creo que Irán está más dispuesto a mostrar flexibilidad en el frente nuclear, pero si Estados Unidos quiere humillarlos desmantelando todo el programa nuclear, eso resultará ser una píldora venenosa, como antes”.
Exigir a Irán que ponga fin a su apoyo a los aliados de la región “se vería como una capitulación, que el régimen considera más peligrosa que una confrontación militar con Estados Unidos”, añadió.
Hakan Fidan, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, ha instado a Washington a separar la cuestión nuclear de las demás exigencias, que cree que Irán no podría aceptar.
Vakil espera que Trump tome medidas. Ella plantea varios escenarios posibles: intentar acabar con la cúpula del régimen; acabar con la cúpula y su estructura de poder, con ataques contundentes al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, que defiende al régimen; ataques que también intenten golpear la infraestructura energética de Irán, para asfixiar económicamente aún más al gobierno.
Cualquier ataque, explicó, incluiría esfuerzos significativos para destruir las debilitadas defensas aéreas de Irán, así como los lanzadores y las instalaciones de producción de misiles balísticos, para tratar de impedir una represalia a gran escala.
Es posible que Trump consiga que Irán acepte un acuerdo rápido sobre el programa nuclear por sí solo y que luego se desescalen las tensiones sin una gran operación militar. Como señalaron todos los analistas, desde los ataques aéreos de junio Irán no ha podido enriquecer uranio, por lo que podría ser posible llegar a un acuerdo más sencillo sobre la interrupción total del enriquecimiento. Eso avergonzaría a los dirigentes iraníes, pero los mantendría en su sitio, del mismo modo que el régimen de Maduro continúa en su sitio en Venezuela.
Los analistas coinciden en que si el régimen cae, lo que ocurriría en Irán es una cuestión seria. No hay garantías de que el resultado sea una democracia pacífica, señalan, pero hay muchas posibilidades de que un liderazgo más violento y joven tome el mando con la intención de obtener un arma nuclear como elemento disuasorio definitivo contra otro ataque.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el miércoles a los legisladores que la acumulación de fuerzas en torno a Irán era, en gran medida, defensiva, porque decenas de miles de soldados estadounidenses en la región estaban “al alcance de drones y misiles balísticos unidireccionales iraníes”. Dijo que era “sabio y prudente” aumentar la presencia estadounidense, pero que la fuerza estadounidense también podía “actuar preventivamente” contra Irán.
Fuente: The New York Times