Apurímac, 4 octubre 2026.- Un equipo multidisciplinario de especialistas del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña salvó la vida de una adolescente al operarla de una cardiopatía congénita rara llamada síndrome de ALCAPA. La enfermedad, que por dos años perjudicó considerablemente la salud física y mental de la menor, se presenta solo en 2 de 600,000 niños que nacen en el Perú.
Desde los 16 años, R.L.R comenzó a sentir fatiga, falta de aire, mareos, náuseas y dolores en el pecho. Ella y su mamá, Victoria Ramos, acudieron a una clínica en su natal Curahuasi, Apurímac, en donde les informaron que la adolescente tenía un problema en el corazón.
Por la gravedad de sus síntomas le recomendaron pedir una cita en el INSN. Por ello, viajaron a Lima, pero como la menor llegó con un cuadro severo de desnutrición y depresión tuvo que ingresar por el área de Emergencia.
Diagnóstico preciso
En el INSN, el médico cardiólogo René Cerpa Manrique realizó el diagnóstico clínico y logró identificar su enfermedad: síndrome de ALCAPA, una cardiopatía congénita rara en la que la arteria coronaria izquierda surge de la arteria pulmonar en lugar de nacer de la aorta. El problema surge porque la arteria pulmonar no tiene la presión suficiente para irrigar el corazón, lo que origina una falla cardíaca.
La enfermedad fue confirmada mediante un procedimiento médico llamado cateterismo. Tras ello, un equipo multidisciplinario del INSN decidió corregir el síndrome con una cirugía cardiovascular llamada técnica de Takeuchi. Esta intervención quirúrgica se aplica en pacientes de mayor edad y conlleva un alto nivel de riesgo.
“La técnica consiste en abrir la arteria pulmonar y construir un túnel intrapulmonar con un colgajo de la pared de la misma arteria. Mediante la creación de una ventana aortopulmonar, este túnel conecta el orificio de la coronaria izquierda anómala con la aorta. De esta forma, la sangre oxigenada de la aorta llega a la arteria coronaria izquierda a través de ese túnel creado dentro de la arteria pulmonar”, explicó el médico cirujano del Servicio de Cirugía de Tórax y Cardiovascular, Jorge Hernández Galarreta.
La operación resultó exitosa. Sus síntomas disminuyeron considerablemente; sin embargo, surgió una complicación posoperatoria. Se presentó una fuga de sangre en el recién creado túnel intrapulmonar. Si bien no es la primera vez que se tratan casos de síndrome de ALCAPA en el INSN, sí es la primera en que ocurre una complicación postoperatoria, afirmó el jefe del Servicio de Cardiología, Carlos Álvarez Murillo.
Por ello, una junta médica del INSN acordó realizar un cierre percutáneo de la fuga mediante un cateterismo, procedimiento de alta complejidad que fue realizado por especialistas del Área de Hemodinámica del Servicio de Cardiología.
Una vida normal
Con la cirugía de Takeuchi y el cierre de la fuga, el corazón de la menor quedó en perfecto estado. “Ahora me siento bien. Ya puedo hacer todas mis cosas de forma normal. Puedo comer y caminar sin dificultad. Estoy alegre y tranquila porque estoy sana. Les agradezco a todos los médicos, las licenciadas y las técnicas que me atendieron muy bien mientras estuve hospitalizada. Todos me trataron como si fuera su hija”, manifestó la adolescente.
Los niños que nacen con el síndrome de ALCAPA tienen una alta probabilidad de morir antes de cumplir el año. Excepcionalmente se desarrollan hasta adolescentes o adultos. En este caso, la menor comenzó con los síntomas recién a los 16 años y pasaron dos años más hasta que pudo ser diagnosticada y tratada.
“Este caso fue un reto para el instituto porque se trató de una patología rara. Su resolución fue posible gracias a que utilizamos todos los equipos y recursos humanos de los que disponemos en la parte diagnóstica, quirúrgica y de intervencionismo. Además, tuvimos el financiamiento al 100% del Seguro Integral de Salud. El resultado fue espectacular. La menor puede hacer su vida normal. Ahora es una adolescente feliz”, señaló Álvarez.