Apurímac, 25 setiembre 2026.- La diplomacia boliviana vivió un nuevo capítulo de alineación a la agenda de Trump. En el marco del octogésimo primer período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo un encuentro bilateral con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en el que ambos mandatarios no solo ratificaron el respaldo de Washington al acuerdo suscrito entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino que además trazaron una hoja de ruta de cuatro puntos estratégicos que marcará la relación bilateral en los próximos meses.
Según trascendió del encuentro, la agenda acordada contempla la apertura de mercados, la mitigación de los efectos de El Niño, el fortalecimiento de la Policía y las Fuerzas Armadas, y la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Se trata de un menú de cooperación que, en palabras del propio Rubio, busca consolidar una relación pragmática y mutuamente beneficiosa.
"Una economía boliviana más abierta y diversificada significa unos Estados Unidos y una Bolivia más prósperas", subrayó el secretario de Estado, en una declaración que fue interpretada por analistas como un espaldarazo explícito al giro económico que impulsa La Paz.
El respaldo no es menor. Ya que, de acuerdo, a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y julio de este año las exportaciones bolivianas hacia Estados Unidos alcanzaron los 287 millones de dólares, una cifra que el Gobierno espera multiplicar con la implementación de las reformas estructurales acordadas con el FMI.
"Estamos construyendo entre todos los bolivianos esa patria que produce y genera oportunidades para todos", afirmó Paz tras la reunión, en un mensaje que apela a la unidad nacional como condición para el despegue económico. En este punto es importante aclarar que antes del gobierno de Paz, Bolivia tenía como principal socio comercial a China y Estados Unidos ni siquiera figuraba entre los primeros diez,
La ley que oficializa el crédito y el fin de los subsidios
El encuentro en la ONU se produce apenas días después de que el presidente Paz promulgara la Ley 1765, que pone en vigencia el contrato de crédito por 1.900 millones de dólares con el FMI. La norma, publicada en la Gaceta Oficial el fin de semana, establece que el acuerdo tiene como objetivo "respaldar el programa integral de reformas económicas, conforme a las condiciones financieras establecidas en el SAF, cuya gestión técnica ha sido efectuada por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas".
El préstamo, aprobado por el Congreso el pasado 18 de septiembre, compromete al Gobierno a eliminar todas las subvenciones a los combustibles a partir de enero del próximo año. Un equipo técnico del organismo multilateral había acordado en julio con el Ejecutivo un financiamiento a 36 meses para respaldar las reformas, que debía ser ratificado por el Parlamento.
La medida ya tiene un efecto concreto en el bolsillo de los ciudadanos: el litro de combustible pasó de costar 9,80 bolivianos (1 dólar) a 17,95 bolivianos (1,83 dólares), un ajuste que ha generado tensiones sociales pero que el Gobierno defiende como una condición ineludible para sanear las finanzas públicas.
Hidrocarburos y minería: las nuevas leyes que buscan cambiar la historia
En paralelo a la consolidación del acuerdo con el FMI, el presidente Paz anunció a inicios de septiembre que su Gobierno impulsará una nueva Ley de Hidrocarburos y una Ley de Minería, con la finalidad de generar mayores ingresos para el departamento de La Paz y promover inversiones en la región.
Durante un acto en El Alto, el mandatario sostuvo que el norte paceño cuenta con importantes reservas de gas y minerales que pueden convertirse en una fuente de recursos para financiar viviendas, unidades educativas, hospitales y proyectos productivos.
"Podemos cambiar la historia de Bolivia haciendo las leyes y las normas adecuadas para que nunca más dependamos de la voluntad política. No de un jefe", expresó Paz, en un tono que combina la reivindicación regional con una crítica velada a la concentración de poder. El mandatario afirmó que la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos permitiría que La Paz reciba regalías por la explotación de gas, al igual que otros departamentos productores.
"La Paz puede tener eso y está demostrado que hay mucho gas en el norte de La Paz. Entonces, vas a tener gas para tus empresas y vas a tener gas para vender; de todo lo que vendas, el 11% es tuyo", sentenció.
Un tablero complejo
La agenda que Paz lleva a Nueva York y las reformas que impulsa en casa dibujan un tablero complejo. Por un lado, el respaldo de Washington y del FMI le otorgan un ficticio sorbo de oxígeno financiero y político en un momento de alta volatilidad. Por otro, la eliminación de los subsidios a los combustibles y la promesa de nuevas leyes sectoriales anticipan un fin de año complicado en materia social. La oposición ya ha advertido que el ajuste golpeará a los sectores más vulnerables, mientras que los aliados del Gobierno sostienen que no hay alternativa si se quiere evitar una crisis mayor.
Lo cierto es que Bolivia se juega en estos meses algo más que un crédito: se juega la posibilidad de redefinir su modelo económico hacia el neoliberalismo frente a un nuevo estado de resistencia en un contexto de Estado de sitio.
Y en ese camino, la reunión entre Paz y Rubio en la ONU no fue un gesto protocolar, sino la señal de que ambos gobiernos apuestan por una relación estratégica que profundiza la agenda de Washington en su carrera por ser la potencia con mayor acceso a recursos naturales del mundo.
Fuente: Diario Red