Apurímac, 31 julio 2026.- El cobre ha sido por décadas “el sueldo de Chile”, el país con las mayores reservas del metal en el mundo y líder en la provisión de los mercados globales. Explotado por mineras extranjeras -principalmente estadounidenses- los yacimientos fueron nacionalizados en 1972 por el presidente socialista Salvador Allende, permaneciendo bajo control estatal incluso durante la dictadura civil militar del general Augusto Pinochet, consolidándose como la viga maestra del modelo exportador chileno de recursos primarios.
Eso podría empezar a cambiar con la intención de la ultraderecha que gobierna con José Antonio Kast de privatizar la estatal Corporación del Cobre (Codelco), según ha propuesto el influyente senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, y que ha recibido el rápido respaldo de parlamentarios y empresarios que siempre han buscado la incorporación de capitales privados a la cadena productiva de metal rojo, clave en el proceso de transición energética, en la base material de los desarrollos digitales y la industria armamentista.
“Lo que debería venir ahora es la privatización de Codelco o al menos de parte de su propiedad para que le entre oxígeno privado a esa empresa”, dijo el líder del partido fundado por Kast, en el marco de un guion ya conocido en los procesos de privatización de bienes comunes desde la década de los 80.
“Luego de aprobado el proyecto que reactiva la economía (una reforma tributaria impuesta por Kast), se debe contar con recursos suficientes para que la menor recaudación transitoria no afecte la implementación del programa de gobierno, además, porque cada día que pasa bajo el mismo esquema, la empresa pierde su valor y con eso pierden todos los chilenos”.
El argumento para privatizar se repite: la empresa es ineficiente, tiene deudas, produce menos de lo necesario y pierde valor.
“Lo que debería venir ahora es la privatización de Codelco o al menos de parte de su propiedad para que le entre oxígeno privado a esa empresa”, dijo el líder del partido fundado por Kast
Una semana antes de la propuesta privatizadora de Squella, el presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, dijo que la deuda ascendería a unos Codelco a unos US$ 25.000 millones. El economista designado por Kast para liderar la empresa estatal agregó que “los costos y gastos de Codelco crecieron 43% durante los últimos cuatro años, y por tonelada, hasta 80%. Entonces, obviamente es una compañía que tiene resultados muy lejos de lo que debería tener y requiere entonces un cambio estructural”.
La reforma a la que aspiran las derechas y grupos económicos supone a lo menos un cambio en el gobierno corporativo de la empresa, la venta de algunos yacimientos o una alianza público privada para la explotación de algunas minas. Se trata de “abrir la puerta” a un proceso que, ya saben, no cuenta con apoyo de la ciudadanía.
Pero el presidente de los republicanos empuja al gobierno de Kast a tomar decisiones: “Este es el momento, mañana será muy tarde. Más todavía si se afecta los quórums en el Congreso”. El senador Squella sabe que la mega reforma tributaria aprobada por el Congreso que rebaja los impuestos a las grandes empresas y a sus dueños ha pasado el trámite parlamentario con una frágil mayoría y que esta podría perderse en breve plazo si prosperan tres procesos contra igual número de senadores derechistas que son investigados por corrupción. Si son destituidos, el gobierno de Kast pierde su mayoría en el Senado.
La batería de argumentos privatizadores parece no agotarse: “Se debe buscar la forma de contar con recursos suficientes para que la menor recaudación transitoria, no afecte la implementación del programa de gobierno.
Es fundamental que el orden en las finanzas que está haciendo el gobierno, no sea a costa de postergar las iniciativas sociales y de desarrollo que estaban en carpeta antes de la inesperada alza del petróleo, por lo mismo, creo que es tiempo de evaluar la decisión de impulsar la venta de empresas públicas que no producen como deberían o que en manos del Estado están impedidas de ser competitivas. Si parte de la propiedad de Codelco tuviera estándar privado, los resultados y proyección serían sin duda más convenientes”, dijo Squella este martes al diario La Tercera.
En el palacio presidencial la propuesta del líder republicano ha sido tomada con cautela, principalmente por su impopularidad, en momentos en que la aprobación al gobierno medida en las encuestas va a la baja y la desaprobación al alza. “No está en la agenda”, dijeron al unísono los ministros de Minería y el de la Secretaría de la Presidencia, Daniel Mas y José García Ruminot, respectivamente.
Los otros partidos de derechas, la UDI y Renovación Nacional (RN), en tanto, están de acuerdo en inyectar capitales privados a la minería estatal, pero alegan que no es el momento. “La prioridad es la seguridad”, apuntó el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, mientras el líder de los diputados RN Diego Schalper pidió “estudiar y hacer un plan” luego de solicitar mayores antecedentes al directorio de Codelco.
La oposición progresista, a su vez, manifestó un rechazo claro a la iniciativa. La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, dijo que “la intención de privatizar Codelco confirma el rumbo que ha tomado este gobierno.
No se trata de una decisión aislada, sino de una visión radicalmente ideológica que vuelve a instalar las recetas económicas de la dictadura: debilitar al Estado y entregar al mercado bienes estratégicos para el desarrollo del país. Chile ya vivió ese modelo, que sólo creó una profunda desigualdad y precarizó la vida de las mayorías. El Estado no es un botín del Partido Republicano, Codelco es de todos los chilenos”.
A su vez, el ex ministro y ex presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, apuntó a que “privatizar Codelco no es modernizar Chile. Es renunciar al control de uno de los activos estratégicos fundamentales para el desarrollo nacional. La propuesta del Partido Republicano traspasa un límite que ni siquiera durante la dictadura se atrevieron a cruzar”.
La mención a la dictadura es recurrente, porque Pinochet privatizó centenares de empresas estatales y bienes públicos, pero se abstuvo de entregar el cobre a los grupos económicos. Su decisión fue estratégica, pues legisló para que la minera del cobre entregara el 10 por ciento de sus ingresos -no de sus utilidades- al financiamiento de los gastos reservados a las Fuerzas Armadas, una legislación que fue gradualmente desmontada que terminó en 2019.
El presidente de Federación de Trabajadores del Cobre, Héctor Roco, calificó como “irresponsable” la propuesta de la ultraderecha, y recordó que Codelco “fue capaz de aportar el año recién pasado 1.778 millones de dólares al fisco”.
Reconoció, no obstante que la empresa estatal no ha reinvertido en la modernización de sus procesos, por lo que ha perdido competitividad. “Mientras otras empresas utilizan cerca del 30% de sus utilidades para reinvertir, Codelco entrega todo al Estado, todo al fisco de Chile”, dijo el líder sindical. E hizo una advertencia: “Si hay que salir a la calle y si hay que parar la empresa, también vamos a tener la disposición de hacerlo. Y no estamos solos”.
Fuente: Diario Red