Apurímac, 15 mayo 2026.- Si el siglo XX se caracterizó por el peso de la producción europea —especialmente la francesa, inglesa y alemana—, el marxismo del siglo XXI posee características propias y ámbitos geográficos definidos.
Este siglo fue testigo del surgimiento de una producción teórica fundamental en América Latina y de autores que rompen con el eurocentrismo típico del siglo pasado.
Eric Hobsbawm fue el historiador más influyente del siglo XX, con sus Eras —La Era de la Revolución, La Era del Capital, La Era del Imperio, La Era de los Extremos— conformando un conjunto sistemático muy riguroso, si bien con las limitaciones propias del eurocentrismo.
Sin embargo, el historiador más importante de este siglo toma una dirección opuesta. Esto hace referencia al autor británico Peter Frankopan, quien comienza criticando el eurocentrismo, una visión que consideraba a Europa el centro del mundo y al resto su periferia. Una visión en la que todos nos formamos durante el siglo pasado.
En sus obras principales, La historia del mundo: del Big Bang a nuestros días, El corazón del mundo: una nueva historia universal desde la Ruta de la Seda, el encuentro de Oriente y Occidente y Las nuevas rutas de la seda: el presente y el futuro del mundo, Frankopan reescribe la historia mundial, incluyendo el papel central de Asia.
Retoma el papel central que China desempeñó en el mundo hasta que Occidente, y especialmente Inglaterra, introdujo el consumo de opio en China, que fabricaban en su otra gran colonia, la India. Esto condujo a un largo proceso de decadencia en China, del cual el país ahora está emergiendo.
Y emerge para convertirse nuevamente en un país fundamental en el mundo, convirtiéndose en líder tecnológico y compitiendo con Estados Unidos en poder económico. A su vez, el marxismo en el siglo XXI se ha desplazado de Europa a Latinoamérica y Asia. Allí, el pensador más importante de la segunda mitad del siglo pasado fue el brasileño Ruy Mauro Marini. En este siglo, ese papel lo ocupa el boliviano Álvaro García Linera, entre muchos otros pensadores importantes del continente.
Un evento reciente organizado por una editorial tiene todas las características de los eventos del siglo pasado, ignorando el carácter histórico del marxismo y perjudicando al materialismo dialéctico debido a su visión dogmática. Sin comprender las novedades radicales del marxismo en este siglo, parecía un evento del siglo pasado, sin aportar absolutamente nada al marxismo actual.
La ausencia de autores y sus obras, como Peter Frankopan y Álvaro García Linera, revela que dicho evento no tiene nada que aportar al marxismo contemporáneo. Ignora al historiador más importante del siglo XXI y al mejor pensador latinoamericano. Esto, por sí solo, deja claro que eventos como este no contribuyen a la difusión del marxismo.
El marxismo se mantiene fuerte y vibrante en el siglo XXI, con la comprensión correcta de que lo permanente en el marxismo es su método, el cual, aplicado a realidades concretas, nos permite avanzar en la comprensión de los fenómenos de nuestra historia. Sin esta comprensión, se reduciría a dogmas, incapaces de revelar la realidad concreta.
Podemos, pues, reiterar, con ejemplos concretos, que “el marxismo es la filosofía insuperable de nuestro tiempo”.
Fuente: Página12