Apurímac, 27 febrero 2026.- A inicios de 2026, una nueva ola de publicaciones en redes sociales y portales internacionales volvió a poner en circulación supuestas profecías atribuidas a Baba Vanga, la vidente búlgara fallecida en 1996. Las versiones más difundidas le adjudican dos anuncios para este año: un “primer contacto” con una nave extraterrestre en noviembre de 2026 y el estallido de una Tercera Guerra Mundial.
Sin embargo, especialistas advierten que estas predicciones carecen de un registro verificable y suelen reconstruirse de forma retrospectiva, mientras organismos como la NASA y el Departamento de Defensa de Estados Unidos insisten en que, aunque existen reportes de fenómenos aéreos no identificados, no hay evidencia que apunte a un origen extraterrestre.
Los relatos sobre una “nave colosal” que ingresaría a la atmósfera terrestre circulan cada año con variaciones y sin una fuente primaria consistente: no existe un compendio oficial escrito por Vanga y gran parte de lo que se le atribuye proviene de recopilaciones posteriores, testimonios orales y reinterpretaciones mediáticas. En enero, artículos en medios y portales retomaron el tema y lo conectaron con el renovado interés público por los OVNIS.
El resurgimiento de estas profecías también coincide con noticias sobre desclasificación y revisión de archivos vinculados a extraterrestres, un tema que vuelve periódicamente al debate político y mediático.
En paralelo, informes oficiales han reiterado un punto clave: la ausencia de pruebas de visitas de otros planetas. Reportes de la AARO (oficina del Pentágono dedicada al tema) han señalado que, hasta la fecha, no han encontrado evidencia de “seres, actividad o tecnología” extraterrestre, y que muchos casos se explican por objetos comunes como globos, aves, drones o aeronaves.
En el plano científico, la NASA ha sostenido que la calidad y cantidad de datos disponibles sobre OVNIS es limitada para llegar a conclusiones firmes y que, en la literatura científica revisada por pares, no hay evidencia concluyente que respalde un origen extraterrestre. Esa posición contrasta con la lectura más sensacionalista que suele acompañar a las profecías virales, especialmente cuando el contexto internacional está marcado por conflictos y tensiones geopolíticas que alimentan la ansiedad colectiva.
La segunda predicción —una Tercera Guerra Mundial— se amplifica en un momento de reacomodos globales y conflictos abiertos, pero analistas recuerdan que una profecía no equivale a un diagnóstico: no ofrece variables comprobables ni metodología, y suele operar más como relato cultural que como pronóstico. De hecho, a Baba Vanga también se le atribuyen errores notorios, un elemento que refuerza el escepticismo sobre sus supuestos “aciertos”.
Así, el fenómeno se repite: cada inicio de año, las “predicciones” reaparecen mezclando misterio, temor y curiosidad, impulsadas por el ecosistema digital. Para divulgadores y especialistas en pensamiento crítico, el foco está en distinguir entre cultura pop y evidencia: mientras la narrativa de Baba Vanga se sostiene en relatos difíciles de rastrear, los informes oficiales disponibles hoy mantienen una conclusión prudente y consistente: hay observaciones sin explicación inmediata, pero no pruebas de origen extraterrestre.
Fuente: El Telégrafo