Gracias al certificado, las pobladoras puneñas, se convertirán en asistentes técnicas y podrán enseñar a otras mujeres todo lo referente a su actividad productiva.
El Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), a través de Agro Rural, evaluó las competencias de un grupo de mujeres emprendedoras alpaqueras, en el centro de acopio de fibra de Santa Lucía, provincia de Lampa, en Puno, con la finalidad de certificarlas oficialmente como maestras clasificadoras de fibra de alpaca.
La certificación les permitirá brindar sus servicios como mano de obra calificada o desempeñarse como asistentes técnicas para enseñar a otras mujeres todo lo referente a esta actividad productiva.
Las 18 postulantes evaluadas demostraron sus conocimientos y habilidades para la recepción de lotes de fibra de alpaca, tomando en cuenta los procedimientos técnicos establecidos. Asimismo, realizaron la categorización del vellón de fibra de alpaca sin fragmentar, de acuerdo a su calidad, y lo clasificaron según lo especificado en la norma técnica peruana.
Las productoras declaradas competentes, luego de aprobar las evaluaciones de conocimiento y desempeño, recibirán por parte Agro Rural - entidad certificadora acreditada por el SINEACE (Minedu) - un certificado a nombre de la Nación, que sustenta su capacidad de planificar, organizar y proveer servicios en el manejo de la fibra de alpaca, de acuerdo a los requerimientos del mercado para generar ventajas competitivas.
Las mujeres evaluadas, fueron capacitadas por el programa Sierra y Selva Exportadora. De este modo, se evidencia un trabajo articulado entre las instituciones del sector de Agricultura en favor de los productores del país.
Después de un largo conteo, Keiko Fujimori ganó la Presidencia, en su cuarto intento, por una diferencia de alrededor de 45.000 votos. La hija del dictador, cuyo partido ha tenido un fuerte peso en un Congreso marcado por la corrupción y el autoritarismo, buscará ahora superar la crónica inestabilidad política peruana, lo que a la luz de su trayectoria conlleva grandes riesgos democráticos.
El 24 de junio, el Congreso cerró su última sesión en medio de aplausos, pero con una imagen profundamente afectada por la desaprobación ciudadana, que alcanzó un alarmante 90 %.