Apurímac, 28 octubre 2026.- Los incendios forestales ya han causado dos pérdidas humanas y daños en la producción agropecuaria de Apurímac. El escenario podría agravarse en los próximos meses: la Comisión ENFEN prevé lluvias por debajo de lo normal en la sierra sur hasta el verano de 2027, lo que prolongaría las condiciones secas.
Según el Instituto Geofísico del Perú, en otros años de sequía como 2005, 2010 y 2016, el número de incendios forestales en los Andes llegó a aumentar hasta 400%. Frente a este escenario, las próximas autoridades regionales tendrán un rol clave en la planificación y ejecución de intervenciones ante incendios y otros riesgos asociados al Fenómeno El Niño.
Las emergencias por incendios forestales han aumentado en 2026. Al 20 de octubre, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) confirmó 20 alertas de incendios forestales en Apurímac, el doble que en el mismo periodo de 2025.
Asimismo, las emergencias por esta causa aumentaron de 69 a 153, según el COEN. Esta situación expone a 55 mil apurimeños (13% de la población regional), que viven en zonas de riesgo alto o muy alto de incendios forestales.
El déficit de lluvias también amenaza al sector agropecuario, que aporta el 5.4% del PBI regional y emplea a más de la mitad de los trabajadores de Apurímac. La vulnerabilidad es alta dado que el 58% de la superficie agrícola depende exclusivamente de las lluvias.
Además, según el Cenepred, unas 202 mil hectáreas (62% del total) enfrentan un riesgo alto o muy alto de sequía asociado al FEN Costero, la segunda mayor proporción del país. Este riesgo climático se suma al desempeño desfavorable del sector.
Entre enero y julio de 2026, antes de la preparación de terrenos para la campaña agrícola 2026-2027, la producción agropecuaria regional cayó 6.5%, principalmente por la menor producción de papa (-7.3%) y maíz misceláneo (-7.9%), según el Midagri.
Pese a este escenario, la prevención sigue rezagada. Al 22 de octubre de 2026, los gobiernos regionales y locales de Apurímac ejecutaron apenas la mitad de su presupuesto para reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres. A ello se suma que, a septiembre de este año, la mitad de los proyectos regionales de gestión del riesgo están paralizados o abandonados.
Según la Encuesta Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Enagerd) 2025, de los 85 gobiernos locales de Apurímac, solo dos reportaron haber ejecutado proyectos de inversión para prevenir y reducir el impacto de desastres, y apenas tres realizaron evaluaciones de riesgo.
Frente a esta realidad, las nuevas autoridades regionales, que asumirán en enero de 2027, deberán fortalecer tanto la prevención como la capacidad de respuesta ante incendios y sequías.
Será clave activar protocolos de emergencia, coordinar brigadas y recursos con municipios y comunidades, y utilizar el monitoreo satelital del Serfor para detectar focos de incendio.
A su vez, deberán tecnificar el riego, ampliar la infraestructura de almacenamiento hídrico y reactivar proyectos paralizados mediante mecanismos como Obras por Impuestos y Asociaciones Público-Privadas.