Apurímac, 6 agosto 2026.- En la intención de voto para el Gobierno regional, Elvyn Díaz Tello encabeza las preferencias con 19,7 %, seguido muy de cerca por Gustavo Gutiérrez Ortiz, con 17,8 %, y Guido Chahuaylla Maldonado, con 17,7 %. La diferencia entre los tres principales candidatos no supera los 2,1 puntos porcentuales, lo que evidencia una carrera electoral bastante ajustada y sin un liderazgo consolidado.
Sin embargo, el dato que adquiere mayor relevancia desde una perspectiva estadística es el 35,4 % de ciudadanos que respondió NS/NO, porcentaje superior al obtenido individualmente por cualquiera de los candidatos. Esto significa que más de un tercio del electorado regional todavía no tiene una decisión definida y constituye, por tanto, el principal espacio de disputa política de cara a la campaña.
El comportamiento provincial confirma que Apurímac no puede ser analizado como un territorio electoral homogéneo, debido a que cada provincia presenta dinámicas y niveles de competencia diferentes. En Cotabambas, Valentín Quispe Flores lidera con 21,8 %, seguido por Marco Hanampa con 15 %, mientras que en Grau Milton Rafaele Robles alcanza 20,6 % frente al 17,2 % de Vladimiro Sucapuca Quinto.
En la provincia de Aymaraes se presenta una contienda mucho más estrecha, con José Alberto Argote Cárdenas en 19,3 % y Luis Alberto Rimascca Cruz en 18,2 %. En Antabamba, Jimmy Herbert Sarmiento Maldonado alcanza 16,7 %, pero la cifra más significativa es el 56,18 % de NS/NO, que revela una enorme incertidumbre electoral.
Estos resultados muestran que no existe una sola realidad política en Apurímac, sino diferentes escenarios territoriales que pueden terminar definiendo la elección regional.
En Andahuaylas también se observa una competencia cerrada: Michael Martínez Gonzales registra 16,7 %, mientras Parmi Lister Huaccaychacc Vargas y Reynaldo Malpartida Tincopa alcanzan ambos 15,9 %. En Chincheros, Henrry Iván Barbarán Llacctas aparece primero con 14,7 %, pero enfrenta un escenario de elevada volatilidad debido a que 59,47 % de los encuestados no manifiesta preferencia.
Abancay presenta quizá uno de los escenarios más ajustados, con John Vascones en 18,3 % y Erick Alarcón en 18 % una diferencia de apenas 0,26 puntos porcentuales. Esta cercanía demuestra que en varias provincias no existe actualmente un candidato con una ventaja estadística suficientemente amplia como para considerarse seguro, mientras que los altos porcentajes de indecisión mantienen abierta la posibilidad de que el orden electoral pueda modificarse conforme avance la campaña.
Desde una lectura técnica, el principal elemento que caracteriza esta encuesta es la combinación de fragmentación electoral, márgenes reducidos entre candidatos y elevados porcentajes de ciudadanos indecisos. El 35,4 % de NS/NO registrado a nivel regional adquiere todavía mayor importancia cuando se observa que en Chincheros llega a 59,4 %, en Antabamba a 53,2 %, en Abancay a 46,7 % y en Aymaraes a 43 %.
En términos políticos, estos ciudadanos representan una importante reserva electoral que podría inclinar la balanza hacia cualquiera de las candidaturas con capacidad para generar reconocimiento, confianza y conexión territorial. Por ello, los actuales liderazgos deben ser interpretados como posiciones coyunturales y no como una predicción definitiva del resultado electoral. La fotografía actual muestra quién está adelante, pero no necesariamente quién tiene asegurada la victoria.
En definitiva, la región se encuentra ante una elección que todavía está por escribirse. Los números muestran candidatos que compiten prácticamente en el mismo espacio electoral, provincias con comportamientos diferenciados y una ciudadanía que, en una proporción considerable, aún no ha entregado su confianza. Detrás de cada porcentaje existe un elector que evalúa, compara y espera una razón para decidir.
El reto de las candidaturas no será únicamente conservar a quienes ya manifiestan su respaldo, sino convencer a quienes todavía permanecen al margen de la competencia. En una elección donde el primer lugar regional apenas alcanza 19,7 % y más de un tercio permanece indeciso, la verdadera disputa no parece estar entre quienes hoy lideran las encuestas, sino por conquistar la confianza de quienes todavía no han decidido.
En Apurímac, la encuesta muestra una elección abierta; el resultado final dependerá de quién logre transformar la incertidumbre en confianza y la intención en voto efectivo.