Apurímac, 9 abril 2026.- Movidas en el ajedrez electoral. Según diversos estudios de opinión pública elaborados por empresas como Ipsos Perú, Instituto de Estudios Peruanos y Datum Internacional, el mapa electoral muestra un patrón claro: ningún candidato supera el 20 % de intención de voto a nivel nacional, mientras que un grupo amplio de postulantes oscila entre el 5 % y el 15 %, evidenciando un escenario altamente fragmentado.
En este contexto, Rodríguez Cruz advierte que el crecimiento inicial de movimientos como “Ahora Nación”, que llegó a registrar entre 10 % y 14 % en algunas mediciones, respondió a una dinámica orgánica, especialmente en el sur del país.
Sin embargo, posteriormente se observa el ascenso progresivo de otras figuras como Jorge Nieto (Buen Gobierno), quien pasó de niveles marginales a bordear el 6 %–8 %, así como de Roberto Sánchez con Juntos por el Perú, que en algunas encuestas ha alcanzado cifras cercanas al 9 %–11 %, con especial fuerza en el sur andino.
A ello se suma la reaparición mediática de Ricardo Belmont, quien también empieza a captar entre 4 % y 7 % en intención de voto, consolidando un escenario de competencia atomizada dentro de un mismo segmento del electorado.
"Estrategia de dispersión"
Para el politólogo, este fenómeno no es casual. “Lo que estamos observando es una dispersión estratégica y organizada por los partidos de derecho en el voto del sur. Se amplía la oferta electoral dentro de un mismo nicho, lo que impide que una sola candidatura logre consolidarse como dominante”, señala.
Desde el punto de vista estadístico, esto se traduce en un aumento de la varianza del voto y una reducción del voto efectivo concentrado. En otras palabras, mientras más candidatos competitivos existan en un mismo espacio político, menor será la probabilidad de que alguno alcance un liderazgo claro.
Asimismo, las encuestas muestran que el voto en blanco, nulo o viciado podría ubicarse entre el 15 % y el 25 %, lo que reduce el universo de votos válidos y amplifica el peso relativo de electorados más cohesionados.
Beneficio indirecto para la derecha
Rodríguez Cruz sostiene que este escenario termina favoreciendo a los partidos de derecha, los cuales mantienen un respaldo más sólido en Lima y el norte del país, con bloques electorales que, en conjunto, oscilan entre el 25 % y el 35 % de intención de voto relativamente estable.
“A mayor dispersión en el sur, mayor probabilidad de que dos candidaturas con voto más disciplinado logren posicionarse en los primeros lugares. Esto incrementa significativamente la posibilidad de que la segunda vuelta sea disputada por opciones de derecha”, afirma.
Un electorado en incertidumbre
Finalmente, el especialista advierte que este contexto genera confusión en el electorado, debilitando las decisiones informadas y aumentando la volatilidad entre una encuesta y otra.
“El problema no es solo quién crece, sino cómo se distribuye ese crecimiento. En política electoral, la fragmentación puede ser tan decisiva como la propia intención de voto”, concluye.