Apurímac, 24 febrero 2026.- ¿Esperan más decesos? A dos meses de haberse iniciado el periodo de lluvias el 2026, en Apurímac se registró un total de nueve muertes, todas ellas originadas por fenómenos naturales y meteorológicos, que dejaron una secuela de dolor en varias familias de esta región.
El 8 de enero del 2026, en el centro poblado de Tacmara, distrito de Pacobamba, cuatro personas (un adulto y tres menores) murieron en forma instantánea como consecuencia de la caída de un rayo en el interior de la cabaña que ocupaban. Producto de la descarga eléctrica otras 3 personas resultaron heridas.
Días después, el 18 de enero, en el centro poblado de Utupara, distrito de Huaquirca, provincia de Antabamba, las intensas lluvias registradas en la zona provocaron un derrumbe de piedras y lodo que cayeron sobre un campamento minero artesanal, ocasionando la muerte de un joven de 16 años por aplastamiento. Otras 5 personas resultaron heridas.
El 23 de enero, en el distrito de Circa, un hombre de 67 años, perdió la vida por ahogamiento cuando intentaba cruzar en una oroya artesanal el río Kesari. Debido a la crecida del río por las intensas lluvias, la oroya quedó atrapada en medio del cauce. El rescate del cadáver estuvo a cargo de la Policía Nacional.
El 16 de febrero, en el distrito de Progreso, provincia de Grau, dos niñas de 04 y 12 años que se hallaban sobre un rústico puente de madera fueron sorprendidas por la repentina crecida del cauce del río Chacapampa y arrastradas aguas abajo. Pese a la rápida e intensa búsqueda por pobladores, ambas menores fueron rescatadas sin vida.
El 18 de febrero, en el sector de Ccocho, distrito de Antabamba, provincia del mismo nombre, un niño de 10 años cayó al río que atraviesa el pequeño poblado, cuyas cauce aumentó en forma alarmante a raíz de las fuertes precipitaciones pluviales que cayeron en la zona. Pese a los esfuerzos de rescatistas, pobladores y personal policial a la fecha el cuerpo no ha sido recuperado.
DECLARATORIAS DE EMERGENCIA
El Ejecutivo publicó los Decretos Supremos N° 003-2026-PCM y 019-2026-PCM, declarando el estado de emergencia en un total de 45 distritos apurimeños (y otras regiones más).
"...se ejecutarán las medidas y acciones de excepción, inmediatas y necesarias, de reducción de muy alto riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación que correspondan. Dichas acciones deberán tener nexo directo de causalidad entre las intervenciones y el evento y podrán ser modificadas de acuerdo a las necesidades y elementos de seguridad que se vayan presentando durante su ejecución...", precisan los decretos en las acciones a ejecutar.
¿QUÉ HAN HECHO?
En la actualidad se desconocen las intervenciones y acciones de reducción de riesgos, ejecutados o por ejecutar por parte de las entidades involucradas en los decretos supremos, entre ellas, los sectores, el Gobierno Regional de Apurímac, así como los gobiernos locales provinciales y distritales y que tienen plazo de 60 días, cuyo vencimiento del primer decreto es la primera semana de marzo.
Según Ley N° 29664, Ley del SINAGERD, los gobiernos regionales y gobiernos locales son los ejecutores de los procesos relacionados a la gestión del riesgo de desastres, y ejecutan mediante su Grupo de Trabajo de la Gestión del Riesgo de Desastres y Plataformas de Defensa Civil, cuya conformación se da mediante Resolución Ejecutiva Regional y Resoluciones de Alcaldía; que en ambos espacios los gobernadores y alcaldes presiden, sin embargo, esta directiva parece letra muerta.
LO QUE SE VIENE
Según los escenarios de riesgo y los pronósticos del SENAMHI, se prevé para los siguientes días la continuidad de lluvias intensas, con altas probabilidades de activación de quebradas en las siete provincias. Los desastres en varias regiones del Perú como Arequipa, deben llamar la atención a las autoridades, para priorizar acciones inmediatas y urgentes en los puntos críticos identificados por la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el INGEMMET.
Mientras todo esto ocurre, las autoridades continúan en "modo carnaval", con onerosos gastos públicos, y lo que es peor, desconociéndose las medidas a tomarse en caso de una emergencia de mayor magnitud. (P.P.D)