Apurímac, 23 enero 2026.- La tradicional asociación económica y seguridad entre Europa y Estados Unidos, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, se encuentra al borde del colapso y así ha quedado de manifiesto en el Foro Económico Mundial que reúne a más de sesenta mandatarios en la ciudad suiza de Davos.
Ante la amenaza del presidente Donald Trump de controlar la isla danesa de Groenlandia a cualquier precio, con aranceles como arma geopolítica, Europa y Canadá han elevado la voz en Davos y algunos de sus líderes, cada vez más firmes, han dicho "no" a Trump y a su estrategia de extorsión, incluso a riesgo de una peligrosa ruptura con la Casa Blanca.
Trump participó este miércoles ante el Foro de Davos haciendo gala de su habitual tono autoritario y su desdén hacia Europa, a la que espetó que "no va en la buena dirección".
Una advertencia con trasfondo, pues la víspera y horas antes de su intervención, se dispararon las críticas de mandatarios y políticos europeos contra el hegemonismo neoimperialista de Trump, su tiranía arancelaria y su obcecación para hacerse con Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, uno de sus aliados en la OTAN, e incluso amenazar de nuevo a Canadá, el país que con más fuerza se está oponiendo a los nuevos y amenazantes Estados Unidos perfilados por el líder republicano en su primer año de mandato.
"Todo lo que pido de Dinamarca es ese pedazo de hielo en mitad del océano y que pasen la factura", espetó Trump en su discurso, con un marcado trasfondo de desprecio hacia Dinamarca, la Unión Europea y la OTAN, como entidades responsables de la protección y estabilidad de ese territorio administrado por Copenhague, miembro de ambas organizaciones occidentales.
Las palabras de Trump en Davos reforzaron el vaticinio que horas antes había publicado el prestigioso medio de análisis estadounidense Politico: "las amenazas de Trump sobre Groenlandia empujan a Europa a divorciarse de EEUU".
Politico también advirtió sobre el peligro que corre la OTAN en estos momentos, con Washington utilizando, como nunca antes, al bloque militar como un instrumento exclusivamente al servicio descarado de los intereses estadounidenses y chantajeándolo con amenazas arancelarias o con dejar sola a Europa ante Rusia en su defensa de Ucrania.
Trump: no usaré la fuerza, pero Groenlandia será de EEUU
Sobre Groenlandia, Trump reiteró su obsesión por incorporar la isla danesa a EEUU. No hizo esta vez amenazas militares directas y remarcó, con no demasiada convicción, que no querría recurrir a la fuerza, pero insistió en que el control de la isla por Washington era imperativo.
"Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca masa de tierra, este pedazo gigante de hielo, desarrollarlo y mejorarlo y hacerlo de modo que sea bueno y seguro para Europa y bueno par nosotros. Y por eso estoy buscando negociaciones inmediatas para de nuevo negociar la compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos", refirió Trump.
Días atrás, el mandatario estadounidense amenazó con una guerra arancelaria a quienes se opusieran a la compra de Groenlandia y también a los países europeos dispuestos a desplegar militares en la isla danesa, aunque fuera simbólicamente y bajo la bandera de la OTAN, dando a entender que los únicos contingentes que puede haber en este territorio ártico han de ser estadounidenses.
Este miércoles, y tras una reunión después de su discurso en Davos con el secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, anunció la suspensión de su amenaza de aranceles, después de haber trazado lo que llamó "el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia". No hubo más detalles sobre el contenido de tal acuerdo.
Macron pide a la OTAN que intervenga en Groenlandia
Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, está enarbolando en Europa la bandera de la resistencia a las ínfulas de Trump, invocó este martes la necesidad de un despliegue militar oficial de la OTAN en Groenlandia, a fin de dejar claro que la isla ya está bajo la jurisdicción de los cuarteles de Bruselas en su defensa y seguridad, y que el Pentágono no tiene por qué asumir un poder que no le corresponde.
Francia, Reino Unido, Alemania y los países nórdicos han enviado ya pequeños grupos de militares estos días a Groenlandia (no bajo el mando de la OTAN) para hacer más efectivo ese compromiso de defensa de la isla ante las reclamaciones ilegales de EEUU. Y Trump les ha prometido una subida de aranceles del 10% por llevarle la contraria y desafiar su avidez territorial en una isla clave para el desarrollo del Ártico y repleta de reservas minerales estratégicas.
En su discurso en Davos, Macron defendió el despliegue militar europeo en Groenlandia, no como amenaza a EEUU, sino como ayuda a Dinamarca, pues Europa opta por "el respeto antes que los matones" y "el Estado de derecho antes que la brutalidad". Pero por si acaso de nada sirven las palabras, Macron instó a la UE a aplicar a EEUU el llamado mecanismo anticoerción de la Unión, un conjunto de sanciones económicas, aranceles y restricciones a empresas que podría causar profundos daños a la mayor economía del mundo en caso de que decidiera apoderarse de Groenlandia por la fuerza.
Carney, la némesis canadiense de Trump
Otro de los líderes mundiales participantes en Davos que mostró una resistencia más tenaz a las intenciones de Trump fue Mark Carney, el primer ministro de Canadá, país que de nuevo ha puesto en su lista de deseos Trump, como ya hizo hace un año al llegar, el 20 de enero de 2025, al poder en la Casa Blanca.
Este martes, Carney fue categórico: Europa tiende a apaciguar a Trump y eso es "un error". El jefe de Gobierno canadiense se refería a los reiterados intentos de diálogo proyectados por las autoridades de la UE, a pesar de los repetidos ninguneos de Trump, y a las pleitesías exageradas del secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Este es el mayor acólito del presidente estadounidense en Europa y ha mostrado comprensión con el interés de la Casa Blanca en Groenlandia. Rutte se ha declarado defensor de la "diplomacia reflexiva", una expresión eufemística para denominar el acatamiento de las normas impuestas por Washington.
"En cuanto a la soberanía del Ártico, apoyamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca y respaldamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia. Nuestro compromiso con el artículo 5 [de la OTAN] es inquebrantable", afirmó en su discurso en Davos el primer ministro canadiense.
Es decir, Canadá, vecino de EEUU y uno de los países claves de la OTAN, advertía con reclamar la aplicación del artículo de la Carta de la OTAN que alude a la defensa mutua de los países miembros en caso de un ataque.
Y en estos momentos el único país que ha amenazado con atacar (o al menos arrebatar parte de su territorio) a un estado miembro de la OTAN ha sido EEUU. Para Carney, con actuaciones como la de Trump el mundo se ve "en medio de una ruptura, no de una transición", en la que "las grandes potencias comenzaron a utilizar la integración económica como arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coacción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar".
La referencia era directa a Trump y su estrategia para dominar el trasiego y producción mundial del petróleo, de ahí su reciente ataque a Venezuela y sus amenazas a Irán.
Chantaje a la OTAN
El asunto de la OTAN puesto sobre la mesa por Carney no es baladí en esta crisis. Uno de los grandes temores surgidos en Europa es que uno de los miembros de la Alianza Atlántica, el más poderoso, arrebate parte de su territorio a otro de los aliados, sin que el resto de países pueda hacer nada para impedirlo.
Ya la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió de que una invasión estadounidense de Groenlandia "llevaría al colapso de la Alianza Atlántica", al derruirse su propia esencia de disuasión ante terceros y la cohesión entre los aliados. Lo mismo indicaron en Davos otros líderes occidentales. Por eso, el desdén europeo mostrado por Trump en Davos ha sido muy preocupante.
"Lo único que hemos obtenido de la OTAN es proteger a Europa de la Unión Soviética y ahora de Rusia. Es decir, los hemos ayudado durante muchos años. Nunca hemos obtenido nada, excepto pagar por la OTAN, y lo hemos hecho durante muchos años, hasta que llegué yo", afirmó Trump.
Y agregó, con un tono de advertencia sobre el futuro de la Alianza militar: "Nosotros pagamos, en mi opinión, el 100% de la OTAN, porque (los europeos) no pagaban sus facturas. Y todo lo que estamos pidiendo es tomar Groenlandia, incluida la titularidad, porque necesitamos ser los dueños para defenderla", dijo Trump.
El líder estadounidense ha alegado razones de seguridad nacional (para EEUU) a la hora de justificar su interés por Groenlandia. También ha señalado que Dinamarca no está en posición de defender la isla de los rusos y los chinos, aunque ni Pekín ni Moscú hayan mostrado el mínimo interés por hacerse con ese territorio ártico.
Es más, el Kremlin, deseoso de tener a Trump de su parte a la hora de negociar con Washington un acuerdo de paz favorable a Moscú en la guerra de Ucrania, ha llegado a poner en duda la soberanía danesa de Groenlandia.
Un espectáculo para Rusia
En vísperas de la participación de Trump en Davos, presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó su inquietud ante la calma con la que el Kremlin sigue la crisis de Groenlandia. "Una invasión de Groenlandia por parte de la Administración estadounidense haría a Putin el hombre más feliz del mundo. Sería el hombre más feliz del mundo".
Según el jefe de Gobierno español, esa toma de la isla danesa por EEUU, "de alguna manera legitima su invasión y su acción unilateral y cuestionamiento de la integridad territorial de Ucrania". Además, agregó, "si se produjera esa invasión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, sería la carta de defunción de la OTAN". Todo ello, sin mover Rusia un músculo.
La brecha abierta entre EEUU y Europa por Groenlandia refuerza la estrategia rusa en su pugna con Bruselas. Por ello, el Kremlin se ha alineado con Trump para sacar tajada de una crisis que amenaza la existencia misma de la OTAN. Como señaló su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, la isla ártica es un vestigio colonial y no es parte original de Dinamarca.
Si hay algo hoy día claro es que Moscú se la tiene jurada a Europa por su apoyo económico y armamentístico a Ucrania tras la invasión rusa de este país hace casi cuatro años. Rusia no solo ha dejado a los países europeos fuera de todos los contactos con EEUU y Ucrania encaminados a pergeñar algún tipo de negociación de paz. Solo importa EEUU, al que mira directamente a los ojos como rival o socio de igual categoría y no como esos lacayos europeos al servicio de Washington.
No es de extrañar que en Davos el secretario general de la OTAN insistiera en que Ucrania es prioritaria ante Groenlandia. Rutte estaba lanzando un mensaje para el buen entendedor: con el silencio ruso en la crisis groenlandesa y su apoyo tácito a Trump, el Kremlin espera tener las manos libres en Ucrania para conseguir una paz mucho más beneficiosa para Rusia.
Fuente: Público