Apurímac, 13 enero 2026.- Cada año, la actividad minera formal genera más empleo: pasó de 185,199 puestos en 2018 a 220,644 en 2024. Según el Informe del empleo minero 2025 del Ministerio de Energía y Minas (Minem), el aumento se explica por la ampliación de operaciones en unidades en marcha y el ingreso de nuevos proyectos.
Se crean puestos en operaciones de mina, servicios generales, labores administrativas y gerencias, aunque las funciones operativas concentran la mayor parte del personal. El informe señala que las operaciones de minería formal reunieron 91,647 trabajadores en 2021 y 89,920 en 2024. Los servicios generales (apoyo, logística y mantenimiento) crecieron de 48,170 a 73,043 en ese mismo periodo.
En otros aspectos como trabajos administrativos los, niveles se mantuvieron estables, con alrededor de 27,100 trabajadores en 2024, lo que evidencia continuidad de procesos productivos y de gestión interna. La función de gerencia empleó 2,206 trabajadores en 2024.
El informe también delimita el origen del personal: el 99,7% es peruano. Entre 2021 y 2024, el empleo regional pasó de 45,9% a 49,5% del total nacional, mientras que el no regional fluctúo entre 50,5% y 54,1%. Dentro del empleo regional, los trabajadores locales —pobladores de las zonas mineras— representaron 45,5% en 2021 y 53,8% en 2024.
Empleos en regiones
Otro aspecto relevante es dónde se generan más empleos directos. Arequipa, Moquegua, Áncash, La Libertad, Cusco y Junín concentran el mayor número de trabajadores mineros formales, con empleo estable, especializado y remuneraciones superiores al promedio nacional.
En Arequipa se empleó a 33,581 trabajadores; en 2024 lideró el ranking nacional con 23,2% del empleo minero, impulsada por operaciones de gran escala como Cerro Verde. Le siguen La Libertad (9,8%) y Junín (9,1%); mientras que Moquegua (8,4%) y Cajamarca (8,1%) también muestran aportes relevantes. En el otro extremo se ubican departamentos con menor actividad o condiciones geográficas restrictivas, como Amazonas, Loreto, San Martín y Tumbes.
Así, la macrorregión sur se consolidó como líder, al incrementar su fuerza laboral de 52,661 a 98,650 trabajadores, gracias a grandes operaciones cupríferas (Cerro Verde, Las Bambas, Antapaccay, entre otras). La macrorregión centro mantuvo niveles altos y relativamente estables —entre 79,545 y 94,286— por la presencia de unidades polimetálicas.
En la macrorregión norte, el panorama fue más variable: alcanzó su pico en 2023 con 44,725 empleos, pero descendió a 34,289 en 2024 por ajustes operativos en minas auríferas y cupríferas. En la macrorregión oriente, los niveles fueron menores, entre 5,596 y 8,160 trabajadores.
En conjunto, en 2024 la distribución del empleo minero muestra una fuerte concentración en el sur, con 48,1% del total (106,108 trabajadores), principalmente en grandes operaciones de cobre.
El papel de las mujeres
Aunque el número de mujeres empleadas pasó de 11,413 en 2015 a 22,240 en 2024 (+94,9%), su participación sigue siendo minoritaria: del 6,2% en 2015 al 10,1% en 2024. La tendencia es positiva, pero aún baja frente a otros sectores.
La estructura por género muestra que los hombres siguen predominando: 93,8% en 2015 y 89,9% en 2024.
Las cifras confirman que la minería formal no solo impacta en la economía nacional, sino que también lo hace en a nivel regional con la generación de empleo, generando un impacto directo en la población.