Pasó desapercibido para buena parte de la población.
El Pentágono y otros organismos estadounidenses durante años tacharon de “absurdas” y “ridículas” las acusaciones de Rusia sobre laboratorios biológicos en Ucrania financiados por Washington.
Por mucho que Donald Trump y Xi Jinping intercambien palabras conciliadoras y opten por una distensión táctica, conviene recordar que China y Estados Unidos son rivales sistémicos que desconfían profundamente el uno del otro.